Valparaíso es un laberinto de calles que serpentean por coloridos cerros, primera ciudad de costa en la que no sabes dónde fijar la mirada: hacia el mar, o bien hacia el interior, pues el espectáculo de la interminable montaña vertical repleta de paredes coloridas hace muy difícil la decisión. En cada esquina, en cada calle, mil detalles diferentes: una farola repleta de azulejos que simulan la silueta de una mujer, un gato pintado en la puerta de un café, murales, macetas que cuelgan de las ventanas, placas con frases inolvidables… la ciudad destila historias, palabras, imágenes, música de fondo… En una plaza homenaje a los tres grandes poetas chilenos, me quedo con las voces de Gabriela Mistral:
“Los barcos cuyas velas
blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no
están los que son míos
Sus hombres de ojos claros
no conocen mis ríos
y traen frutos pálidos
sin la luz de mis huertos”
Subir en los ascensores desafiando la gravedad, caminar los cerros, detenerse a tomar aire en medio de una gran cuesta, el caos y el desorden nunca fueron tan bonitos como aquí: cada casa, cada elemento a su manera, armónicos en su conjunto, así es Sudamérica, desordenada y sin embargo bella. Trajeron frutos pálidos en barcos capitaneados por hombres de ojos claros, asolada y mil veces pisoteada, América nunca perdió su fuerza. Y las paredes pintadas de Valparaíso nos lo recuerdan desde su posición privilegiada, observando el mar infinito desde lo alto de los cerros. Como si la vida fuera a durar siempre.
Valparaíso, 13 marzo 2009
Valparaíso, sin duda un lugar con mucho encanto que tuve el privilegio de conocer el diciembre pasado.
ResponderEliminarOs recomiendo la canción -del mismo nombre- de Osvaldo Rodríguez que retrata de forma profunda y sentida esta ciudad:
"Yo no he sabido de su historia
un día nací allí, sencillamente.
El viejo puerto vigiló mi infancia
con rostro de fría indiferencia
(...)
Pero este puerto amarra como el hambre
no se puede vivir sin conocerlo
no se puede mirar sin que nos falte
la brea, el viento sur, los volantines
el pescador de jaivas que entristece
nuestro paisaje de la costanera(...)
Porque no nací pobre y siempre tuve
un miedo inconcebible a la pobreza"
(...)
Enhorabuena por la genial idea de este blog. ¡Los mapas están vivos! Esperamos seguir dándoles vida y ¡compartiéndola!
Patricia
Gracias trebolilla! y espero poder leerte pronto aquí con alguna de esas experiencias tan bonitas que has vivido (y seguirás viviendo, no me cabe duda) en tu ir "de aquí pa`yá" por el mundo!
ResponderEliminarUn abrazote Vico!! desde madrid, donde vida natural no hay mucha jeje... Espero que te vaya todo genial!
ResponderEliminarJosemi