14 jun 2009

SUEÑOS DE UN VIAJE LLUVIOSO

Los ojos soñaban con inmensos bosques húmedos en el sur del planeta. Volcanes, lagos y vegetación en un paisaje de postal, cuyas gentes hospitalarias y amables contrastan con la dureza de un clima que no da tregua. Cae el aguacero sobre nuestras cabezas y las densas nieblas apenas nos dejan entrever la muralla de montañas verdes que nos rodean y acechan nuestros pasos. Pueblos mapuches revindicando su esencia, playas kilométricas de espuma y arena luchando contra el viento, casitas viejas pero llenas de color, secuestradas de los cuentos de hadas y rodeadas de pequeños jardines llenos de detalles. Largos kilómetros entre plantaciones de eucaliptos, contarnos nuestra vida entre risas y dislexias, pasajes de la historia mientras miro por la ventana, muchas horas de autobús en este viaje que no acaba.

Soñaba con cielos y estrellas, soñaba con caminos claros y mundos diversos, soñaba tanto que no podía dormir. Soñaba y al despertar me caía, pisaba mis cristales de realidad y me decía que a veces es mejor dormir que soñar. Los paisajes nublados pasan rápidos por la ventana, y devorando las líneas de la carretera me pregunto dónde estará ese camino escondido, que a veces pienso haber encontrado y al rato se desvanece con las líneas… tantos pájaros en la cabeza, tantos cielos nuevos por descubrir, tantos pasos tímidos detrás de las utopías… mejor soñar despierto que vivir dormido, por eso no me vence el sueño, por eso no descansa mi mente…

Abro los ojos en un nuevo sueño de lugares inmensos, ahora subiendo en micro por una tortuosa carretera de montaña, ante mí los bosques de Nothofagus y los pobladores de granjas escondidas tras caminos sin asfaltar, personas que viven de un modo tan distinto, pero que acaso comparten los mismos sueños, calma latina en medio de la tormenta… y al fondo las termas, los sentidos se adormecen al sumergirse en el agua caliente mientras afuera hace frío y cae la lluvia sobre mi cabeza.

Y los sueños de este viaje de agua parecen tocar a su fin al pisar de nuevo el asfalto y respirar el calor de la ciudad, donde regreso al duermevela de este paréntesis chileno que me lleva a caballo entre sueño y realidad, hermoso viaje de nubes y claros que me ha tocado en suerte vivir.

La Araucaria (Chile), abril 2009

2 comentarios:

  1. que lindo que lindo ... lo viví al leerlo

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  2. Felicidades Vico por tu pequeño espacio. Estoy de exámenes y no puedo darte caña (no te precupes julio está cerca) ahhh creo que me vas a tener que dejar el disco de el combo linga (esos que saludaste en la feria, jajaj) un abrazo.

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