13 oct 2009

GRANADA O EL PARADIGMA DE LA DESTRUCCIÓN (la otra consecuencia de la crisis)

Por Sergio de Haro. 

... La vega, sus cerros aledaños, los montes que rodean Granada y, por ende, la ciudad misma y sus pueblos vecinos están en plena fase de transformación a base de obras y más obras que lapidan la tierra y que son proyectadas sobre el entorno de Granada aplastando los recursos naturales sin que nadie de los que deciden (incluido el pueblo…o al menos parte de él) se pare realmente a pensar en las consecuencias que derivan de ellas. El cierre del anillo; el parque del milenio en la vega sur; la segunda circunvalación, que ya se está llevando a cabo arrasando campos, tumbando árboles de gran porte y avasallando zonas de la vega consideradas de las más fértiles de toda la comarca; el centro comercial Nevada; los polígonos industriales, en su mayoría vacíos o en proceso de vaciado; las megaurbanizaciones proyectadas entre Gójar y Dílar; y el triste proyecto de las “aguas calientes” de Santa Fe, con su urbanización privada de lujo y su esperpéntico campo de golf, por nombrar tan sólo una pequeña parte de un largo etcétera, son nuestros propios “jinetes del Apocalipsis” empeñados en machacar nuestro entorno y transformarlo en un cuadro a tres colores: rojo-ladrillo, negro-asfalto y gris-cemento.
 

Entornos saludables

 
... no debería haber persona alguna que dudara (en pleno siglo XXI) que nuestro entorno natural tiene un efecto medicinal frente al estrés: es imprescindible para nuestra salud mental, corporal y, si me lo permiten ustedes, hasta espiritual; porque todos necesitamos esa sensación de apartarnos de los sonidos de la urbe, de sacar los edificios de nuestro campo visual y de darnos un respiro a tanto estrés provocado por esta forma de vivir veloz que nos lleva a una precoz muerte. De alguna manera, todos somos conscientes de ello. Necesitamos sentirnos vivos y no una pieza cualquiera de una máquina que nunca para de funcionar y cuyas dimensiones no logramos, si quiera, comprender. Somos parte de la naturaleza y a estas alturas eso ya no es discutible. Por eso, la cercanía que tenemos los granadinos a un entorno natural privilegiado, que inunda de paz a los que contemplamos aquellos horizontes aún no destruidos, es un descanso para el cerebro continuamente machacado por el ruido de los coches….. y un reposo para el alma. Por tanto, cuando lleven a cabo sus proyectos, ¿dónde vamos a obtener ese necesario descanso, sobre todo aquellos que no podemos permitirnos salir disparados a algún recóndito lugar a buscar la paz cada fin de semana?
 

Tierra tapada, fruto perdido

 
... No es difícil de entender que las infraestructuras y las urbanizaciones son construcciones temporales que, una vez finalizadas, dejan en paro a todas aquellas personas que participaron en las mismas; entonces, ¿qué harán esas personas cuando las obras hayan concluido? Porque sus familias tendrán que comer, ¿no? Ahora bien, tampoco es difícil de entender que la tierra tapada por el cemento y el asfalto es tierra que se pierde para cultivar, especialmente en el caso de la vega, por lo que acaba con más empleos que los que generaron dichas obras en su comienzo. ¿Y estos otros? ¿Cómo van a ganarse la vida? Deberíamos tener en cuenta que la agricultura no es temporal sino continua y, bien llevada, es un recurso sostenible de larga duración, como nos demuestra la misma vega que lleva siglos cultivándose.
 

Sobre el parque del milenio

 
...¿Qué atraería más turismo: un parque que no se diferencia de los que tienen en su tierra o unas tierras cultivadas que son la huella de nuestra cultura, la parte diferencial entre los habitantes de la vega y los que no lo son, donde se cultivan productos que no ven, probablemente, más que en el supermercado? ¿No es esa diferencia precisamente lo que buscan visitando estas tierras? Además, el cultivo da un recurso económico directo de carácter anual, por la venta del producto; sin embargo, más difícil es cuantificar el dinero que se ingresa (quién sabe quién) directamente del parque, salvo durante su construcción, lo cual no es anual, si no por un periodo limitado. Y luego….el pulmón de la vega…….lo siento….no se me ocurren palabras decentes para definir esto. ¿Cómo nos vamos a tragar esta sentencia tan ridícula si la vega es un “pulmón” en sí misma? ¿Cómo nos van a venir a decir eso cuando lo que quieren es quitar unos árboles para poner otros? (además pretenden hacer todo tipo de infraestructuras dentro del parque, o sea, mucho cemento).
 

El Nevada

 
... En cuanto al centro comercial Nevada es, ante todo, ilegal. Pero ahí sigue, ocupando un terreno perfectamente cultivable y productivo. Y yo me pregunto, ¿para qué otro centro comercial? ¿No nos bastan los alcampos, carrefures, corteingleses, hipercores, días, mercadonas, danis, lidels, mediamarks, eroskis, urendes, etc? Otro centro comercial significa más pérdidas para los comercios locales, ya de por sí maltrechos por las grandes superficies y por la crisis económica. Pero ahí están los empresarios y políticos con su cantinela de siempre de que “se van a crear muchos puestos de trabajo”… ¿y los que se pierden al desaparecer los pequeños y medianos comercios? ¿Esos puestos de trabajo no cuentan? ¿Esas familias no comen? ¿Acaso hacen la fotosíntesis, cual plantas? (¡¡¡por favor!!!).
 
Megaurbanizaciones
 
¿Las megaurbanizaciones?…. pues qué decir de ellas que no se haya dicho ya: todos entendemos perfectamente que el ladrillo nos ha llevado a la ruina; pero hay que sumarle el gasto energético y de agua que suponen y que a la larga vamos a pagar todos mediante subidas de impuestos (aumenta la demanda de servicios), restricciones de agua, más contaminación, …..más de lo mismo. Por supuesto, esas megaurbanizaciones responden a segundas viviendas de lujo: por ejemplo, la macrourbanización de las “aguas calientes de Santa Fe” está concebida como urbanización de carácter privado, de chalets de lujo, muy caros, valoradas precisamente por tener un campo de golf. No son entonces de primera necesidad. Creo que no es necesario decir que este tipo de urbanizaciones, como las de las aguas calientes de Santa Fe y las de Gójar-Dílar, son derivadas de la especulación en su estado más puro: muchos de esos terrenos se compraron como “tierras agrícolas”, muy baratos, para ahora declararlos como zona urbanizable
 
Lo que quieren destruir es la esencia de la tierra donde nacimos
 
Creo que va siendo hora de que comprendamos que el paisaje que nos rodea, la tierra fértil de la vega, los montes que se levantan más allá del Sacromonte y del Albaicín, Jesús del Valle, el Llano de la Perdiz, o el mismo Fargue, y esos cerros entre Gójar y Dílar o los que aparecen desde Monte Vives hasta Santa Fe, y más lejos hacia poniente, todo aquello que quiere ser destruido para siempre, son esencia misma de la tierra donde nacimos y nos desarrollamos como personas; que nos alimentó y alimenta; donde interaccionamos socialmente, nos amamos, nos lloramos y compartimos nuestras vidas; que nos enseñó muchas cosas buenas; y que le debemos prácticamente todo lo que aprendimos desde la infancia hasta este mismo momento en el que leemos estas líneas.

1 comentario:

  1. estamos cagados...
    pero qué hacemos ?
    yo no lo sé, pero me tienta la idea de irme a vivir al monte, quiza en una comunidad ecológica...

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