- Buenos días – dijo el Principito.
- Buenos días – dijo el mercader.
Era un mercader de píldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.
- ¿Por qué vendes eso? – dijo el Principito.
- Es una gran economía de tiempo – dijo el mercader-. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
- Y, ¿qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
- Se hace lo que se quiere…
“Yo, se dijo el Principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente hacia una fuente…”
(El Principito. Antoine de Saint-Exupéry)
¿Algún deseo para el 2010? Sobre todo, deseo que empecemos a vivir más y a correr menos, que sepamos aprovechar sin prisas y disfrutar todos los segundos de este año que comienza.
Deseo que tengamos más tiempo para la reflexión y la crítica, tan necesarias en medio de la vorágine de progreso e inmediatez que nos envuelve. Más tiempo para mirarnos, para mirar a los otros, para comunicarnos, más tiempo para las acciones auténticas, para caminar a las fuentes y boicotear las pastillitas anti-sed que nos venden los escaparates… y tú, ¿qué pides?
¡¡Feliz 2010!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario