26 may 2009

Hace cuatro o cinco meses me senté en la cama con un libro del Trentino que me habían regalado, dispuesta a hojearlo un rato antes de irme a dormir. Inevitables recuerdos se amontonaron en mi mente al ver las imágenes del Duomo, Piazza Fiera, Vía Verdi… las miraba y me parecían demasiado familiares, como si ayer mismo hubiera paseado por ellas. No sé cuanto rato pude estar mirando, embelesada, una foto aérea de la ciudad. Y pensé no sólo en Trento, sino en todos los lugares por los que uno va pisando a lo largo de su vida, no importa por cuanto tiempo, si están lejos o cerca, si son muchos o pocos. Los lugares, los viajes, van dejando huella en tu mente y yo personalmente soy capaz de enamorarme de cualquier lugar en el que paso más de una semana. La razón… bueno, supongo que un lugar, un viaje, lleva implícitas unas personas, unas vivencias, ciertos momentos… enamorarnos de un lugar significa entonces enamorarnos de sus personas, de sus calles, de todo lo vivido allí, significa al fin y al cabo enamorarnos de un momento de nuestras vidas.

El viaje nos abre la mente, nos enriquece y nos hace crecer. Nos hace conocer que hay otras formas, otras culturas, otros problemas, y nos hace recordar por un momento que no somos el ombligo de la tierra, que ahí afuera hay todo un mundo esperándonos, y ojalá este descubrimiento nos haga plantearnos también si efectivamente habrá otro mundo posible, si podremos construirlo juntos dejando el egoísmo y las tonterías aparcados en el garaje, poniendo lo mejor de nosotros para construir una tierra y un viaje donde haya sitio para todos.

Mis viajes se encuentran dispersos entre álbums de fotos, cuadernos “de a bordo” y sobre todo recuerdos. Fue mirando aquel mapa de Trento, y con la expectativa de otro viaje más o menos largo que estaba a punto de comenzar, cuando pensé en lo bonito que sería juntar estos recuerdos, y conocer sobre todo los de otras personas con las que caminé o viví alguno de aquellos lugares nuevos. Esa es la causa y la consecuencia de este blog: compartir estos momentos en los que, ligeros de equipaje, nos embarcamos a la búsqueda del mundo, con el único deseo de hacer de la vida un viaje y de aprovechar cada segundo como si fuera el último (o el primero)… para darle un minutito de memoria a cada uno de los lugares descubiertos y evitar que caigan en el olvido, para todo eso hoy, una vez más, los mapas vuelven a estar vivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario