2. LOS SENTIDOS DE SALAMANCA (dic 2008)
Existen lugares donde las horas pasan más deprisa que el mismo tiempo, lugares que no son lugares pues el tren los recorre en un momento, mientras tú te quedas mirándolos sin mirar a través de la ventana, con la mente ocupada en otros pensamientos, en otros lugares lejanos. Es algo intrínseco a todos los viajes: te encuentras en esa tierra de nadie, maravilloso limbo en el que el único territorio eres tú.
Existen lugares cuya llama se apagó hace tiempo, lugares que un día pensaste que no podrían arder nunca más, lugares perdidos en el espacio y en tu memoria. Lugares que pensabas muertos, pero que parecen revivir cada vez que te acercas a ellos, y sus brasas aún te queman, por mucho que te empeñes en apartarlas lejos. Te acercas a tu destino, y la niebla se hace más densa, y un escalofrío te recorre el cuerpo, las ganas se confunden con el miedo, miedo a la nostalgia amarilla, miedo a las cosas de las que nunca se puede huir. Y la niebla lo mezcla todo, mientras recuerdas que el hechizo de una ciudad de catedrales iluminadas prometió acompañarte siempre, por muy lejos que le llevaras.
Existen lugares cuya luz nunca se apaga, a pesar del frío y la niebla. Existen lugares hermosos cuyas fotografías no aparecen en ninguna guía de viajes. Existe una cocina donde pasábamos las tardes arreglando el mundo y a nosotras mismas. Existe el rincón de un bar donde “Dolores se llamaba Lola”, y tantas noches de cervezas y locuras que llenarían nuestros reencuentros de anécdotas. Existe una mesa alrededor de la cual conjurar el año nuevo y quemar nuestras tristezas en la llama de una vela. Existen calles por las que caminar jugando a no pisar la línea de las baldosas, existen los cuentos, las historias, los disfraces. Existen lugares donde descubrir la música, los besos, los caminos, los ideales, los sueños dispersos entre la niebla gris del largo invierno. Existe un patio lleno de niños donde aprendimos a luchar por lo que merece la pena. Existe una mesa donde se vendía café de Colombia y ron Liberación, una casa llena de utopías, un teatro donde tirar patatas a los corruptos. Existe un aula donde hablar de trilobites, un campo donde plantar bellotas, un cielo hacia el que dirigir los prismáticos.
Existen tantos lugares que no puedo recordarlos todos, existen imágenes que se aparecen mientras atravieso en tren otros lugares, existen llamas que se encienden cada vez que soplo sobre sus brasas.
Existe un lugar que me regaló alas para poder volar y buscar mi destino protegida por el hechizo de esta ciudad eterna. Existe un lugar hermoso donde lo importante nunca cambia, donde se puede querer, unas calles luminosas a las que siempre poder volver. Lugares detenidos en el tiempo, nostalgia amarilla, paréntesis de la vida, pasado, ayer, esencia…
Lugares, tantos lugares…

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